Algo está cambiando...
Porque el kirchnerismo está lleno de simbologías que se levantan frente a la derecha liberal y a los sectores de poder, históricos y estructurales de nuestro país; es decir símbolos cargados de ideología, que entre otras cosas, interpela al ciudadano común a reflexionar, analizar y revisar sus propios modelos y concepciones, como los de los 90.
Algo está cambiando...
La juventud se está manifestando, esa juventud no se va a bancar, no sólo que las conquistas se bajen, sino que demanda profundizar lo realizado.
Algo está cambiando...
Hay también un aprendizaje de los más viejos. Ya no une tanto el espanto de lo que hay enfrente, sino que está recuperando la mística y la integralidad de la palabra “militancia”.
La gente se manifiesta, y lo hace unida; pretende democracia y mayor participación.- Ya son miles y miles los que creen que nuestro país vale la pena y está recuperando su lugar en el mundo en un marco de alegría que supera la queja y desánimos cotidianos.
Estas son señales muy fuertes para la clase dirigente de Argentina: para los empresarios, los sindicalistas, los políticos, y las instituciones que intentan vertebrar el Estado y la sociedad.
¡Algo está cambiando!...
Recordemos los ejemplos masivos y simbólicos del mayo de 2010 y del 27 de octubre del mismo año, pero debemos agregar el de hace unos días, el 23 de octubre, cuando millones de argentinos dijeron SI a los programas que inició Néstor Kirchner en el 2003 y continuó Cristina en el 2007
Si sabemos interpretar el sentido positivo de los cambios, en lo político, cultural, social y económico, podremos aportar más y lo mejor de cada uno, para seguir construyendo una nación diferente…
sábado, 29 de octubre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
Compañeras y Compañeros:
Los integrantes de Carta Abierta hacen propias estas palabras del compañero Jorge Testero y, con mucha alegría, las comparten con ustedes.
EQUIPO DE COMUNICACIÓN
En estos días de triunfo se está haciendo común ver la aparición de espacios y personas que reclaman haber sumado a este monumental logro. La mayoría de ellos con total justicia: la militancia, los programas televisivos, algunas voces destacadas en los medios, muchos dirigentes políticos y sociales.
También hay los que se suben a la ola por oportunismo, a ellos mejor ignorarlos.
Quiero reivindicar(nos) a los locos de Carta Abierta. En medio del desierto mediático y cultural del 2008, cuando arreciaban los ataques y todo pendía de un hilo hubo cabezas y corazones que pusieron sus cuerpos como trinchera, le pusieron letra a la resistencia y palabras a un proyecto. Aportaron a la ruptura del cerco a un gobierno sitiado y mostraron que los locos de la anomalía no estaban solos.
Un puñado de sesentones y cincuentones (acompañados por algunos treintones y cuarentones) que desenterraron hachas y sueños, dijeron "de esto sabemos" y salieron de frente a dar la batalla de sentido contra el más común de los sentidos. Y sostuvieron durante más de tres años los rituales sabáticos, las tenidas de los miércoles, las opiniones, las críticas, los gritos y los susurros. Y dieron bandos al pueblo. Y hablaron cuando nadie hablaba.
Los que importan, entendieron, los que debían escuchar, escucharon. Es el premio mayor para esta pléyade de inveterados soñadores. ¿Para qué más?.
La inmensa mayoría de los que festejaron el domingo no sabe (y tal vez nunca sabrá) que fue (que es) Carta Abierta, como dijo alguien (Scalabrini?, Jauretche?) ante la multitud del 17 de octubre, indiferente frente a él, que en la ignorancia hacia su persona de aquella masa estaba su triunfo. Tal vez la noche del domingo 23 fue la culminación de CA, su logro, su justificación histórica, su modesto aporte.
Vaya un saludo a los que tuvieron la iniciativa de convocarnos, a los que nos dejaron sin permiso, a todos los que acompañaron esta módica epopeya y a los que, eliminando resistencias de pieles curtidas y fronteras mentales, supimos construir afectos, compañerismos y amistades.
Jorge.
EQUIPO DE COMUNICACIÓN
En estos días de triunfo se está haciendo común ver la aparición de espacios y personas que reclaman haber sumado a este monumental logro. La mayoría de ellos con total justicia: la militancia, los programas televisivos, algunas voces destacadas en los medios, muchos dirigentes políticos y sociales.
También hay los que se suben a la ola por oportunismo, a ellos mejor ignorarlos.
Quiero reivindicar(nos) a los locos de Carta Abierta. En medio del desierto mediático y cultural del 2008, cuando arreciaban los ataques y todo pendía de un hilo hubo cabezas y corazones que pusieron sus cuerpos como trinchera, le pusieron letra a la resistencia y palabras a un proyecto. Aportaron a la ruptura del cerco a un gobierno sitiado y mostraron que los locos de la anomalía no estaban solos.
Un puñado de sesentones y cincuentones (acompañados por algunos treintones y cuarentones) que desenterraron hachas y sueños, dijeron "de esto sabemos" y salieron de frente a dar la batalla de sentido contra el más común de los sentidos. Y sostuvieron durante más de tres años los rituales sabáticos, las tenidas de los miércoles, las opiniones, las críticas, los gritos y los susurros. Y dieron bandos al pueblo. Y hablaron cuando nadie hablaba.
Los que importan, entendieron, los que debían escuchar, escucharon. Es el premio mayor para esta pléyade de inveterados soñadores. ¿Para qué más?.
La inmensa mayoría de los que festejaron el domingo no sabe (y tal vez nunca sabrá) que fue (que es) Carta Abierta, como dijo alguien (Scalabrini?, Jauretche?) ante la multitud del 17 de octubre, indiferente frente a él, que en la ignorancia hacia su persona de aquella masa estaba su triunfo. Tal vez la noche del domingo 23 fue la culminación de CA, su logro, su justificación histórica, su modesto aporte.
Vaya un saludo a los que tuvieron la iniciativa de convocarnos, a los que nos dejaron sin permiso, a todos los que acompañaron esta módica epopeya y a los que, eliminando resistencias de pieles curtidas y fronteras mentales, supimos construir afectos, compañerismos y amistades.
Jorge.
domingo, 16 de octubre de 2011
17 de octubre, Día de la Lealtad [1]
El 17 de octubre de 1945 es una fecha que quedó marcada como un hito en la historia argentina, dado que es el momento que se considera "el nacimiento del peronismo". A este día se lo conoce como el Día de la Lealtad debido a la gran movilización de miles y miles de trabajadores que al grito de “Sin galera y sin bastón… los muchachos de Perón” exigían la liberación del coronel Juan Domingo Perón, detenido por el gobierno militar en la Isla Martín García y luego trasladado al Hospital Militar.
Perón era en esos tiempos Secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación. Pero fue como secretario de Trabajo y Previsión que se ganó la lealtad de los obreros, a través de importantes medidas tomadas desde la Secretaría de Trabajo. Con el apoyo de los sindicatos se inició el desarrollo de gran parte del programa sindical histórico: se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiadas con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista; se crea el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohíben las agencias privadas de colocaciones; se crearon las Escuelas Técnicas dirigidas a obreros; en 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaron a más de 1.400.000 obreros y empleados y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores.
En ese marco, los sindicatos comenzaron un período de gran crecimiento, y de afiliación masiva a los "nuevos" trabajadores, los que estaban migrando masivamente a la ciudad desde el interior del país.
Juan José Hernández Arregui, escritor y político, integrante del grupo Forja, analizaba el momento político de la siguiente forma: "El proceso de industrialización que venía de la Primera Guerra Mundial y acrecentado rápidamente en el transcurso de la Segunda, había dado origen a un proletariado industrial destinado a una decisiva experiencia histórica en medio del pánico de los partidos directa o indirectamente complicados con el pasado. Esas masas, estaban decepcionadas del socialismo, del radicalismo que se encontraba en plena descomposición histórica después de la muerte de su gran caudillo Hipólito Irigoyen”
“El 17 de octubre no sólo fue una lección histórica para las fuerzas del antiguo orden sino la gigantesca voluntad política de la clase obrera. Su adhesión a un jefe no se fundó en artes demagógicas sino en las condiciones históricas maduras que rompían con las antiguas relaciones económicas del régimen de la producción agropecuaria”
La alianza entre sindicatos y el grupo de jóvenes militares encabezados por Perón (GOU) generó inmediatamente una fuerte oposición de los sectores conservadores políticos, económicos y militares con el apoyo de la embajada de Estados Unidos a través de su embajador en el país, Bramen, que llevó ya para 1945 a una alta polarización política.
Por eso el 17 de octubre de 1945 fue hito que abriría un ciclo histórico distinto. “El país ya era otro país y no quisieron entenderlo”, señala Arturo Jauretche refiriéndose a los viejos partidos políticos. Y luego decía “El 17 de octubre, más que representar la victoria de una clase, es la presencia del nuevo país con su vanguardia más combatiente y que más pronto tomó contacto con la realidad propia”.
La mayoría de los periódicos de la época, opuestos a los momentos que se desarrollaban, traducían su enfrentamiento a la inmensa movilización del día 17 y posteriores. En los titulares del diario Critica se leían: “Grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población”.
"...Las muchedumbres agraviaron el buen gusto y la estética de la ciudad, afeada por su presencia en nuestras calles. El pueblo las observaba pasar, un poco sorprendido al principio, pero luego con glacial indiferencia". (Diario Crítica, 18/10/45)
La Razón decía: “Numerosos grupos en abierta rebeldía paralizaron en la zona sur los transportes y obligaron a cerrar fábricas, uniéndose luego en manifestación en la Capital federal”
Pero a pesar de la oposición de muchos, el 17 de octubre de 1945 marca el fin de una Argentina y el comienzo de otra. Fue un hecho tan contundente, que aún hoy, después de 66 años de ser derrotado el gobierno democrático de Juan Domingo Perón en el año 1955 y a pesar de las conquistas, cuyas perdidas se acentuaron durante las políticas neoliberales con la dictadura Militar y las políticas económicas de Martínez de Hoz y finalizada con el gobierno de Menem con la entrega del patrimonio nacional. Conquistas que comienzan a recuperarse a partir del 2003 con el gobierno nacional, popular y democrático, de Néstor Kirchner, continuado pro Cristina Fernández de Kirchner, el 17 ha quedado como Bandera para las luchas por la Dignidad Nacional.
[1] Noemí S. Olivera
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